Courteron - Côte des Bars

Champagne Erick Schreiber

Este viticultor histórico de la Biodinámica en Champagne te invita a descubrir todo el potencial de estos vinos naturales y atípicos.

Convertido a la viticultura Biodinámica desde 1990, Erick Schreiber produce hoy champagnes de altísimo nivel y reconocidos en todo el mundo.

Entre biodinámica y variedades raras, esta casa es una verdadera invitación al cambio de aires. Los champagnes Erick Schreiber te harán descubrir una nueva faceta de este vino que pensabas conocer bien.

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La bodega Erick Schreiber

La bodega de Erick Schreiber se encuentra en el extremo sur de la AOC Champagne, en la región conocida como el Barséquanais (valle del Sena). Es en este rincón poco conocido de Champagne, a menudo ignorado por los aficionados, donde Erick Schreiber elabora desde 1990 sus vinos biodinámicos.

Allí cultiva, con total discreción, 6,5 hectáreas de viñedo repartidas a ambos lados del Sena. Sus viñas albergan una diversidad de variedades insospechada. Además de las grandes uvas clásicas de Champagne —Pinot Noir (70 %), Chardonnay (17 %) y Pinot Meunier (4,5 %)— también cultiva cepas muy poco comunes, como el Pinot Gris (2,5 %) y el Pinot Blanc (6 %).

Con semejante paleta aromática a su disposición, Erick Schreiber juega con los ensamblajes para dar vida a champagnes biodinámicos verdaderamente únicos.

Los orígenes del champagne biodinámico

Detrás de los vinos tan atípicos y aromáticos que elabora esta Maison, se encuentra el compromiso de un hombre que lleva más de 30 años defendiendo una viticultura más respetuosa con la naturaleza.

Fue en 1987 cuando Erick Schreiber, entonces un joven viticultor y vinificador, emprendió un estudio profundo sobre las influencias químicas y biológicas que afectan a la vid y al vino.

En 1989 descubrió la biodinámica, y pronto comprendió que esta práctica distaba mucho de ser una ilusión: al contrario, respondía de forma concreta a muchas de las problemáticas a las que se había enfrentado a lo largo de los años.

¿Qué es la biodinámica?

La biodinámica busca reconciliar dos fuerzas opuestas que actúan sobre la vid: una orientada hacia el centro de la Tierra y la otra, hacia el sol y los astros.

Este método de cultivo propone reforzar el vínculo con el suelo y alimentar la vid con luz y calor, con el objetivo de armonizar un equilibrio natural muy frágil.

De manera muy concreta, la biodinámica aporta numerosos beneficios. Permite, en particular, preservar la fertilidad del suelo, en beneficio de las especies animales que habitan en el viñedo, consideradas aquí como aliadas del viticultor.

La reducción drástica de insumos que implica esta práctica tiene un impacto directo en el vino. Los champagnes biodinámicos resultan así más puros y dotados de una gran rectitud, que puede llegar a sorprender. También presentan una mayor frescura y una riqueza notable en aromas minerales.

Lejos de su imagen de producto elitista, la biodinámica da lugar a champagnes más digestivos y ampliamente apreciados por el público.

La vinificación energética

En su constante búsqueda de perfeccionamiento, Erick Schreiber también se ha interesado por los efectos del azufre sobre el vino. Utilizado tradicionalmente para desinfectar los toneles, este elemento natural permite ralentizar el envejecimiento del vino.

Fueron necesarios muchos años de experimentación para que Erick Schreiber desarrollara nuevos métodos de vinificación que le permitieran prescindir del azufre.

Así nació la cuvée Astral, la primera cuvée del champagne Erick Schreiber elaborada sin azufre, y el punto de partida de una nueva gama de champagnes prometedores.