Bergeres - Côte des Bars

Champagne Emmanuel Rigollot

En Emmanuel Rigollot hay una forma de discreción que inspira confianza. 

Al hacerse cargo de la finca familiar, no buscó revolucionar el legado recibido, sino hacerlo progresar con paciencia y convicción. 

Su compromiso con una viticultura cada vez más respetuosa del entorno va más allá de las certificaciones y refleja una visión sencilla del oficio: producir champagnes sinceros, fieles a su terruño y a la naturaleza que los ve nacer.

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Evolucionar un legado con simplicidad

Cuando Emmanuel Rigollot toma las riendas del dominio familiar, no busca reinventarlo todo. Las generaciones anteriores han construido un estilo y un conocimiento íntimo de sus viñas.

Su elección es, por lo tanto, la de la continuidad: preservar lo que define la identidad de la casa mientras evoluciona las prácticas cuando esto permite avanzar en el respeto del viñedo. Una evolución progresiva, guiada más por la observación que por las tendencias pasajeras.

Una convicción que se mide en el terreno

En Emmanuel Rigollot, el compromiso ambiental no se limita a una serie de certificaciones, aunque el dominio está certificado en Viticultura Sostenible en Champagne (VDC) y Alto Valor Ambiental (HVE).

Desde 2009, los fertilizantes orgánicos han reemplazado a los insumos convencionales, se han abandonado los insecticidas y gran parte del deshierbe se realiza manualmente. Estas decisiones reflejan una convicción profunda: cuidar los suelos y la biodiversidad es la mejor manera de transmitir un viñedo vivo a las generaciones futuras.

Otra lectura de la Côte des Bar

Ubicado en Bergères, en el corazón de la Côte des Bar, el dominio se beneficia de un entorno donde las viñas aún conviven con los bosques y los valles.

Esta región, más salvaje y preservada que otras áreas de Champagne, moldea vinos con un carácter marcado mientras conserva una hermosa frescura.

Fiel a esta identidad, Emmanuel Rigollot elabora champagnes equilibrados, donde la fruta, la redondez y la finura encuentran naturalmente su lugar. Cuvées que reflejan, ante todo, la paciencia de un viticultor convencido de que las evoluciones más bellas son a menudo las más discretas.