Charly sur Marne - Vallée de la Marne

Champagne Christian Naude

En Christian Naudé, el Meunier no es una variedad complementaria: es el punto de partida de toda la reflexión de la bodega. 

En Charly-sur-Marne, Geoffroy Naudé se dedica a revelar todo el potencial de esta variedad emblemática de la Vallée de la Marne, con champagnes francos, precisos y accesibles. 

Un enfoque sin artificios, donde cada cuvée busca ante todo expresar el carácter de su terroir y el placer de compartir.

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Devolver al meunier su lugar

En Christian Naudé, Geoffroy Naudé ha tomado una decisión clara: destacar la variedad que define la identidad de su pueblo. Durante mucho tiempo considerado solo como un socio de ensamblaje, el meunier aquí ocupa un lugar central. La finca demuestra que es capaz de ofrecer champagnes precisos, equilibrados y expresivos cuando se cultiva en el terroir más adecuado.

Esta fidelidad al Meunier otorga una verdadera personalidad a las cuvées y constituye el hilo conductor de la finca.

Un terruño que se le parece

En Charly-sur-Marne, los suelos arcillo-calcáreos y el relieve ondulado ofrecen al Meunier condiciones ideales para alcanzar una madurez óptima mientras conserva su frescura. Geoffroy Naudé trabaja este terruño con un enfoque sencillo: acompañar la vid sin intentar ocultar lo que expresa naturalmente.

En bodega, las vinificaciones privilegian la pureza de la fruta. Realizadas mayoritariamente en cubas de acero inoxidable, a veces se complementan con una crianza parcial en madera, utilizada con moderación para aportar más relieve sin dominar el vino.

Champagnes pensados para el placer

La gama, intencionadamente concentrada, refleja esta filosofía. Cada cuvée busca el equilibrio entre el fruto del Meunier, la estructura del Pinot Noir y la frescura del Chardonnay cuando los ensamblajes lo requieren. El resultado es una colección de champagnes legibles, deliciosos y sinceros, que encuentran su lugar tanto en el aperitivo como en la mesa.

A través de sus vinos, Christian Naudé recuerda que un gran champagne no necesita exagerar. A veces basta con una variedad plenamente asumida, un terruño bien comprendido y un viticultor que simplemente deja hablar a la naturaleza.